Conservo
religiosamente
el beso que dibujaste
en mi silencio
con ese amor impoluto
de tu presencia.
Merodeo los versos
que, sin saber por qué,
hoy nacen en el horizonte:
tu silueta
escribiendo poesía
con el andar desnudo de tu alma,
acariciando la soledad
majestuosa de tus caricias.
Conservo
religiosamente
tu cuerpo en el poema
que brilla en el tiempo.
aapayés

