Microbiografía de Adolfo Payés

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

domingo, 24 de mayo de 2026

Relato IXX -Un castillo de naipes abatido por un suspiro









En el octubre de aquel año, cuando el aire comienza a cargarse de presagios y la luz se tiñe de un ámbar melancólico, mi caso navegaba por los fríos canales del juzgado. Allí, las acusaciones, frágiles y huecas, se desmoronaban una a una, como un castillo de naipes abatido por un suspiro. Al frente de aquel teatro legal, el fiscal Sidney Blanco esgrimía su convicción.

Fue en la plenitud de ese mes otoñal cuando el fiscal dictaminó, con letra clara y firme, que mi nombre estaba libre de toda sombra. No había prueba alguna, solo el eco vacío de una culpa inventada. En su escrito, solicitaba mi sobreseimiento, una palabra que para mí resonaba como la primera nota de una sinfonía olvidada: la libertad.

Sin embargo, en los pliegues oscuros del proceder, el Juez Sexto de lo Penal de San Salvador eligió el silencio. Deliberadamente, como quien oculta una llave bajo un manto de olvido, escondió aquel dictamen liberador. Lo aprisionó en un cajón, negándole la luz, negándoselo a mi abogado, negándomelo a mí. Aquel papel, que debió ser mi pasaporte de vuelta al mundo, se convirtió en un fantasma más dentro de los muros.

Y así, desde su mismo germen, el destino del proceso se enredó en malezas de opacidad. La justicia, que por un instante había mostrado su rostro más puro, volvió a cubrirse con un velo espeso, y todo -absolutamente todo- se complicó en el laberinto de una intención tortuosa.

aapayés