La hegemonía de tenerte
En el rincón de mis sentimientos,
Aisló la certeza de perderte
Acorralado,
En un verso improvisado e impronunciable,
En la memoria moribunda y mal escrita
En las paredes de las pupilas,
Sin leer las caricias
Sin plasmar blasfemias anónimas
E inquietantes expresiones abyectas al amor
Una turbulencia de tentaciones
Aglutinó la certeza de escribir silencios
Masticados por la confianza de seguir delirando
Sonámbulo y erecto en un grito inolvidable,
Melancólico y fiel a las lecturas prohibidas
La hegemonía de seguir soñando lo imposible
A la deriva de una caricia escrita y carcomida por los celos,
Olvido anónimo en las dificultades
De entorpecer un beso ciego y sin frescura
Un teorema mal vivido
Un amor mal parido y mal escrito en la poesía del destierro,
Ajeno a los sentimientos podridos
Una turbulencia de sueños
Petrifico mi nostalgia desnuda y sin sentido
La noche que dejé de ser yo esquizofrenico y loco
Escribiendo poesía, solo y torturado por el silencio
En soledad pariendo versos abyectos a mi
aapayés