Deja seducirte a lo perverso
A lo mundano y vulgar en la cama,
No con suavidad y delicadeza
De acariciarte con las palma de las manos,
De cogerte con un roce delicado,
Si no con alevosía cómplice del deseo
Deja devorarte con pasión
El cuerpo de tu alma,
A gritos y a besos mordiendo tus pezones
Y tus cálidas nalgas con mi lengua
Y mis labios saboreando tus secretos,
Arañando con mis dientes y mis uñas
Los gritos de deseo en tu vagina
En tus piernas abriendo tus gemidos
Suelta con dulzura
La sonrisa tímida de convento,
Y desnuda tu talento vulgar
Al encuentro del placer de tus deseos
aapayés