De repente comprendí
Que era ajeno a tu poesía
Tus labios deletreaban
Los versos del poeta incógnito
A mis sentidos
Mi poesía era muda a tus deseos
Ciega a tus tentaciones
Abyecta a tus pensamientos
De repente comprendí
Que era a otro a quién amabas
Con tus gritos de amor por el silencio
Oculto manjar de tus piernas
De repente comprendí
Mis labios huérfanos de poesía,
Se quedaron en el olvido
De repente supe
Que estaba solo
En este infierno
De olvido y tentaciones
aapayés