He perdido la sonrisa que contagiaban
Las alegóricas mañanas junto al sol,
O la olvide en la noche,
Durmiendo a escondidas
En el taburete del recuerdo
He perdido la sonrisa de tus ojos
Y de tus labios lagrimeando pensamientos
Oráculo gentilicio de tus despertares
He perdido el verbo amar en la cama
Lo conjugue con fantasías ilusorias
Que compartíamos parafraseando tentaciones
Al unisono, en el cuarto cómplice del pecado
He perdido la sonrisa de un niño
Del que alimenta el verbo amar con inocencia
Y conjuga con pureza las caricias llenas de ternura
En el renacer del amor y la vida
Con la mirada fija en el mañana,
En el futuro incierto, cierto de su destino
He perdido los pinceles de la vida
aapayés