
He perdido los versos de mis manos
Mis ojos se quejaron del grito ausente de mis lagrimas
Lloramos a cielo abierto
Con las penas al descubierto
Mis sueños se quedaron mudos
Incoloros y virtuoso con la memoria,
La poesía
Se vistió de ausencia en el laberinto de la noche
Dormí sin pensar en la luna
aapayés